Es una historia un tanto extraña que va en torno a una mujer
que muere en un accidente, Isabel, y tres de las personas más allegadas a ella,
que cuentan la historia desde diferentes perspectivas.
La primera persona es Javier, su compañero de trabajo que la
conoció por un mes. En ese mes, la vio en tres diferentes ocasiones. Se enamoró
de ella pero nunca se lo comentó. La admiraba. Después de su muerte, se siente
muy abatido. Recuerda las veces en las que se encontró con ella. Recuerda cómo
iba vestida. Era muy inteligente y bonita, con ojos verdes. Ese día bailaron.
Pero estaba muerta. Había un Cristo colgado en la iglesia. Isabel se dejó
llevar. Se dice a sí mismo que no, que ella se aferró a las últimas esperanzas
que tenía de vivir. Empieza la misa.
Las margaritas eran sus preferidas, siempre le gustaron. El
cura dice que Isabel dejó una carta. Está celoso del tal Paco, el ex esposo.
Nunca le agradó. Dice que es un hipócrita. Al final de la misa, se queda solo
donde se encuentra el ataúd. Mirian dice que está loco. Lo zarandea y él solo
dice: “¡Yo soy el viajero que tiene como cielo los ojos!”. Se siente muy mal
por la muerte de Isabel y en un momento se desmaya.
Las palabras de Isabel en la carta lo han conmovido. Amaba a
Isabel. Al fin lo dijo y lo admitió. Aunque sólo la vio tres veces, fueron
suficientes para enamorarse de ella. Se había casado muy joven, a los veintiún
años. Era tímida y tierna. Le duele que no haya tenido el valor de acercarse más
a ella. Él ve en Isabel muchas cualidades. Recuerda que ella quería visitar el
mar. Se siente demasiado romántico.
Le hubiera gustado tenerla cerca. Le hubiera gustado ser su
amigo. Le hubiera gustado ser “el viajero que tiene como cielo los ojos”. Si
ella se hubiera quedado con él esa noche, estaría viva. Se reprende por haberla
dejado ir. Han leído el testamento y la madre de Isabel quiere que mire su
ordenador a ver si hay algo qué publicar.
No quiere, pero sin embargo acepta y va a su casa a leer
todos los escritos de ella. Hay muchos poemas.
Se pregunta si Isabel alguna vez lo reconoció. Hay una carta
dirigida a Javier. Isabel escribió para él. Dice que él es el viajero que ella
había estado esperando. Que nunca hubo nada pero que siempre hubo algo. “Cuando
vuelva, viajero que tienes como el cielo los ojos, ¿me reconocerás?
Finalmente va a la casa de Isabel, se hace amigo de su hija,
Laura. Ella empieza a leer lo que su madre le dejó en el testamento.
Iñaki es la segunda persona en relatar la historia. Es su
amigo, pero no un amigo común. Se sorprende que ella haya muerto. Se habían
visto hace un par de semanas, ella no estaba muy contenta con el. La niña esta
llorando y de repente llega el papá y se la lleva.
Es muy insensible, no le importa mucho su muerte. Él se
muestra bastante nervioso por la carta de Isabel.
Después de escucharla esta aliviado de que no lo haya mencionado.
Ha sido una carta muy romántica.
Fue su amante, sostuvieron relaciones sexuales pero él no
quería atarse. Tuvieron una relación que él nunca quiso formalizar. Se siente
mal porque Isabel le contó a Teresa todo lo que habían vivido ellos dos.
Isabel y él estaban a punto de irse a vivir juntos. Ella le
mandó una carta revelándole que lo amaba y que no podía acercarse a él si no
iba a quererla como ella quería. Se sigue sorprendiendo de que ella le haya
mandado la carta. Él se la respondió con odio. Le dijo que quería terminar ese
juego y que en el futuro iba a tener más cuidado con lo que decía para no crear
malos entendidos entre sentimientos y le pidió disculpas. Pero se arrepiente de
eso. Cree que las mujeres están locas. Dice que Isabel le hizo mucho daño. Cree
que puede vivir sin nadie. No necesita mujeres.
Sigue insistiendo en que deben ser amigos. Que no pueden ser
nada más y que no insista. Él le ofreció una simple amistad después de todo lo
que habían pasado.
Se siente mal porque no ha podido pasar el tiempo con sus
hijos. Esa noche antes de dormir, recuerda a Isabel.
Le han robado a sus hijos. Su ex esposa se los ha llevando.
Piensa en suicidarse. Maquina todas las maneras de suicidarse en su cabeza.
Quiere que ella lo vea muerto. Esta esperando a que suene el timbre que su ex
va a venir. Está esperando a que llegue para ahorcarse.
Alguien llega a abrir la puerta. Su ex esposa lo recoge del
cuelo, le dice que lo quiere y que siempre lo querrá. Que quiere arreglar las
cosas. Que quiere que vuelvan a ser una familia como lo fueron antes. Lo besa.
El tercer y último contador de la historia se llama Paco. Es
su ex esposo. Hablando por el teléfono se sorprende. Se preocupa por la niña.
Es su hija. Habla con su madre. Isabel era su mujer. Presentía que iba a morir.
La niña se aferra al cristal. Duraron 10 años separados.
Recuerda cosas de su hija y sui ex esposa. La primera
comunión. Su matrimonio. Celebraciones que se hicieron en la misma iglesia
donde ese día iba a ser su funeral. Menuda ironía.
Poemas. Más recuerdos. Isabel tenía 2 hermanos, su madre, su
tía y la hija. Quiere deshacerse de sus cosas y llevarse a la niña muy lejos.
Isabel escribía poesía. Paco era un vigilante jurado. Al
llegar a casa, lee cosas que ella escribía. Ella se negaba a tener sexo con su
esposo. Estaba cansada de vivir con él, de que se comportara de mala manera.
Amaba mucho a su hija. Era todo para ella. Por eso se aguantaba al marido.
Ella se sentía mal porque su marido no le ayudaba en nada de
lo que ella necesitara. Ella creía que su esposo le era infiel.
Discutieron porque ella estaba convencida de que él era
infiel cuando salía con sus amigos y regresaba tarde. Después de terminar de
leer, él le pregunta a ella que si realmente la hizo sufrir de ése modo. Una
noche que volvió, ella no quería hacer el amor con él. Él la obligó y la violó.
A su propia esposa. Hasta dejarla sin fuerzas. Le pidió perdón pero ella solo
lloraba. Se siente mal porque sabe que no debió hacerlo. Se arrepiente.
No sabía que existían escritos de su ex esposa. Él se da
cuenta de que ella le era infiel también antes de que se separaran con el tal
Iñaki. Se consiguió el número de teléfono. Le dejó un mensaje diciendo que
tenía algo para él. Se quería largar con su hija pero su suegra no la dejó. Ni
siquiera despedirse de ella. Se va a un lugar donde pueda vivir cerca del mar.
FIN